jueves, 28 de octubre de 2010

CONOCER ¿PARA QUÉ?

Querer CONOCER puede obedecer al deseo de lograr un excepcional esclarecimiento sobre los hechos, a la simple curiosidad, o al placer de COMPRENDER cuáles son las CAUSAS y las CARACTERÍSTICAS de un objeto, de un acto, de un fenómeno, y tratar de anticipar sus CONSECUENCIAS. También, si no en todos sí en muchos casos, el objeto es buscar la forma de INTERVENIR, de manera informada y con eficacia, en los acontecimientos. Una gran parte de su interés está en encontrar alguna relación con la vida misma de quien busca el conocimiento. El asunto es que tanto EL CONOCIMIENTO como el problema de las relaciones entre los seres humanos, y entre las organizaciones e instituciones, están vinculados con el de la vida y las condiciones económicas de la época, aunque conservan su aparente autonomía; y por el contrario, lo social no se deja reducir a lo económico. Por eso, señalando el pluralismo de las estructuras y jerarquías sociales, igualmente se buscan las estructuras y jerarquías preponderantes. También parece necesario, para comprender nuestra sociedad, estudiar tanto sus fundamentos materiales como socioculturales, es decir, sus maneras de reproducirse socialmente, pero también sus maneras de sentir y de pensar. Así los interesados están en vías de aprender a " ir a buscar sus platos a la cocina". A tratar de alcanzar las estructuras de lo cotidiano, las solidaridades y conflictos entre los hombres y los grupos humanos, las instituciones y organizaciones, los grandes conjuntos que las forman y a la vez conforman y cohesionan o escinden la sociedad. En todo esto hay, como es lógico, muchas opiniones y variados procedimientos. Sin embargo, la forma en que se suele aprehender el conocimiento, sobre todo, exigiendo la memorización de nombres, datos y acontecimientos aislados, no permite responder a las aspiraciones mencionadas. Ahora, si bien el intento de CONOCER y ENTENDER ha dado lugar a múltiples interpretaciones, las propias vías para llegar a la COMPRENSIÓN DE UNA SITUACIÓN DETERMINADA no pueden resultar, de ninguna manera, de un conocimiento general o de la inteligencia de las grandes relaciones entre los acontecimientos; no hay nada, en ninguna ciencia, que pueda suplir el ESTUDIO Y EXAMEN DEL HECHO SINGULAR. En ese sentido, el mundo contemporáneo es un gran laboratorio. Nuestro país y América Latina son un universo social que tenemos que explorar para descubrir y develar, con sentido práctico, las instituciones, las organizaciones y sus estructuras y relaciones dominantes, y los mecanismos de su reproducción, pues es desde las problemáticas cotidianas y los contextos más inmediatos, sin olvidar el papel de la historia que rodea esas instancias y sus relaciones con lo universal, como podemos ejercer nuestras tareas de investigación y desarrollar el conocimiento.

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